Por: Rafael Curvelo

Somos padres, madres, hijos, hermanos, abuelos, tíos, primos y demás familiares; que decidimos salir de nuestros hogares y cruzar fronteras por un futuro mejor.

Somos aquellos, que a donde vamos, echamos el resto por dar lo mejor y construir un futuro que nos negaron en nuestra patria.

Somos los que nos paramos temprano para recorrer kilómetros, buscando quién nos reciba sin vernos con repulsión.

Somos los que tenemos mucho que ofrecer para construir una sociedad más equitativa, en cualquier lugar donde estemos.

Somos los que no tenemos miedo, a pesar del riesgo: intimidación, persecusión, detención y hasta desapariciones.

Sabemos que unos pocos, son los que han hecho daño, pero eso no significa, que todos seamos iguales.

También somos los que se quedaron en la patria, luchando y buscando cambiar las cosas desde nuestros hogares y comunidades.

En nuestra sangre corre libertad y solidaridad; nuestros ancestros derramaron su sangre por lograr acabar la opresión en el continente, también recibieron a muchos, que necesitaban un nuevo hogar donde rehacer su vida.