El nuevo arancel del 10 % sobre todas las exportaciones hacia Estados Unidos entró en vigor este sábado 5 de abril, tan solo tres días después de su anuncio por parte del presidente Donald Trump. La noticia, recibida con gran incertidumbre, provocó un desplome en los mercados financieros, que comenzaron a reaccionar ante lo que expertos consideran un terremoto para el comercio global.

La economía global ha experimentado esta semana alteraciones significativas y se enfrenta a nuevos desafíos. Tras 80 años de progresiva reducción de barreras comerciales por parte de Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha impuesto, en tan solo tres meses, nuevas reglas arancelarias que han llevado los impuestos a importaciones a sus niveles más altos desde la década de 1930.

Este sábado, entró en vigor el nuevo arancel del 10% impuesto a prácticamente todos los países del mundo con los que EE. UU. tiene relaciones comerciales —aliados o no— a través de una orden presidencial anunciada por Trump hace unos días.

Expertos y actores del comercio internacional consideran esta decisión como una auténtica sacudida para el comercio mundial, cuyos efectos podrían intensificarse con el tiempo.

Ese 10% se suma a los aranceles ya existentes, aunque algunos productos han quedado exentos: petróleo, gas, cobre, oro, plata, platino, paladio, madera para construcción, semiconductores, productos farmacéuticos y minerales no presentes en el subsuelo estadounidense.

Tampoco se verán afectados el acero, el aluminio ni los automóviles importados, porque sobre estos productos ya pesa una tasa del 25%.

Canadá y México quedaron exentos, pues la administración Trump ya había establecido un régimen especial con tributos propios, dentro de la lógica de guerra comercial que guía la política económica del mandatario.

La ofensiva sigue

El alza del 10% es apenas el inicio. A partir del 9 de abril, se activará una segunda etapa aún más severa, que afectará especialmente a los países que exportan a EE. UU. más de lo que importan de este país.

Se prevé que los aranceles totales a China aumenten progresivamente hasta el 54%, mientras que la Unión Europea enfrentará un alza del 20%, Vietnam del 46%, y Japón del 24%. En total, cerca de 80 países y territorios se verán afectados, incluidos los 27 miembros de la UE, según un documento oficial del gobierno estadounidense publicado el 4 de abril.

Algunas correcciones se han hecho sobre la lista inicial, eliminando decisiones que habían generado críticas. Por ejemplo, las islas francesas de Saint-Pierre y Miquelón, inicialmente gravadas con un 50%, fueron retiradas de la decisión. También se excluyeron las islas Heard y McDonald, en territorio australiano, que solo albergan pingüinos. La inclusión de estos territorios había desatado burlas sobre el conocimiento geoeconómico de la administración estadounidense.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) expresó su preocupación por la presencia en la lista de los países más pobres y de pequeños Estados insulares, que apenas representan el 1,6% y el 0,4% del déficit comercial de EE. UU., respectivamente. “No contribuirán ni a reducir el déficit ni a generar ingresos significativos”, señaló el organismo.

Trump justifica las nuevas tarifas como una medida de “emergencia nacional” para reducir el déficit comercial. Pero el impacto ha sido inmediato: economistas advierten que estas nuevas barreras podrían superar incluso las del periodo de entreguerras, cuando el comercio global era mucho más limitado y los países menos interdependientes.

«¡Más rico que nunca!»

Si bien los plazos escalonados de Trump permiten a los países negociar, «si no consiguen una prórroga, es probable que tomen represalias, como ya lo ha hecho China», advirtió Oxford Economics esta semana.

China anunció represalias con un aumento del 34% sobre los productos estadounidenses a partir del 10 de abril, lo que ha generado temor a una espiral de medidas y contramedidas que afecte aún más la economía mundial.

El jefe de comercio de la UE, Maros Sefcovic, afirmó que el bloque, que se enfrenta a un arancel del 20%, actuará «de forma tranquila, gradual y unificada» y dará tiempo para las conversaciones.

Sin embargo, afirmó que «no se quedará de brazos cruzados». Por su parte, Francia y Alemania han señalado que la UE podría responder imponiendo un impuesto a las empresas tecnológicas estadounidenses.

En solo dos días, los mercados estadounidenses perdieron más de 6 billones de dólares en capitalización bursátil, según el índice Dow Jones US Total Stock Market.

Y Oxford Economics estima que la medida elevará la tasa arancelaria efectiva promedio de EE. UU. al 24 %, «superior incluso a la observada en la década de 1930».

Pese a estas cifras, Trump se mantiene firme. Asegura que no dará marcha atrás y declaró en su red social Truth Social: “¡Es un buen momento para hacerse rico, más rico que nunca!”

Al mismo tiempo, instó al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, a bajar las tasas de interés, afirmando que es el “momento perfecto” debido al retroceso de ciertos precios como el petróleo y los huevos desde su regreso al poder en enero.

Sin embargo, Powell ofreció una visión mucho más pesimista: advirtió que los nuevos aranceles probablemente traerán más inflación, menor crecimiento y un aumento del desempleo. En sus palabras, el principal perjudicado será Estados Unidos, debido a su alta dependencia de las importaciones.

France 24, AFP y Reuters