Manuel Sutherland

La crisis económica parece estar cediendo en términos puramente cuantitativos. A pesar de no tener las cifras oficiales del PIB del segundo trimestre de este año, y de solo contar con los datos del primer trimestre del año 2019, se “intuye”, a través de diversas estimaciones, que la economía venezolana crecerá de manera significativa en 2022. El gremio empresarial: Conindustria, prevé un incremento de 10 % en el PIB industrial (Banca y Negocios, 2022), lo cual es bastante positivo.

A pesar de esa “sensación” de mejora económica que suele reforzarse al ver la apertura constante de bodegones, restaurantes y tiendas, la crisis social continúa en pleno desarrollo. Millones de trabajadores del sector público devengan un Ingreso Mínimo Legal de alrededor de 30 dólares mensuales, lo que aproximadamente cubre un mísero 6,6 % de la canasta alimentaria básica mensual (CENDAS-FVM, 2022). Una frontal violación a los derechos económicos y sociales de millones de trabajadores.

La crisis laboral ha sido refrendada con la imposición, arbitraria e inconsulta, del nuevo instructivo para el pago de honorarios, elaborado por la Oficina Nacional de Presupuesto (ONAPRE). Dicho instrumento violenta los contratos colectivos firmados, y según las víctimas de este instructivo, desmejora gravemente sus remuneraciones (Torres, 2022). Esta situación ha levantado fuertes protestas en favor de revertir tan despiadada situación. Tristemente, las manifestaciones no han sido muy acompañadas mediáticamente, ni apoyadas por grandes partidos de oposición. Ello ha facilitado la represión de las mismas y el fugaz encarcelamiento de humildes obreros en lucha (López, 2022).

Imagen del gobierno bolivariano.

Tamaña circunstancia ha sido respondida, por el gobierno, con una serie de promesas de vertiginosa recuperación económica. Una de las herramientas centrales que dan pie a esa promesa, son las polémicas Zonas Económicas Especiales (ZEE). Hace poco tiempo hablamos de ellas: (Sutherland, Los límites del Híper rentismo bolivariano, “ajuste económico” y dislates en la “apertura”: (ZEE), 2022), hoy toca profundizar en las mismas. deLa génesis de las Zonas Económicas Especiales (ZEE).

Figura 1: Cantidad de economías con ZEE y el número de ZEE totales en el orbeFuente: (UNCTAD, 2019)

Las ZEE no son una propuesta innovadora, actualmente hay casi 5.400 ZEE en 147 países, en comparación con las 4.000 que hace apenas 5 años habían, mientras que otras 500 zonas están en proyecto (UNCTAD, 2019). Según los diputados oficialistas, las ZEE pueden contribuir al crecimiento y desarrollo de un país que, según ellos, no tiene alternativas al “bloqueo” (Farías, 2021). En teoría, el gobierno busca emular al modelo chino, estableciendo áreas de lo que coloquialmente llamaríamos: “libre explotación de recursos humanos y naturales”. El mayor ejemplo de éxito de una ZEE es, según sus proponentes, la ciudad de Shenzhen en China, originalmente una villa pesquera de 30.000 habitantes que fue convertida en una ZEE en 1980. En realidad, Shenzhen funcionó como una región donde experimentar con políticas comerciales más flexibles, alejadas de la planeación central del gobierno chino. Entre 1980 y 1984, según datos presentados por Yue Man Yeung y Gordon Kee, el PIB en promedio creció en un impresionante 58 % anualmente (Moy, 2016).

La primera ZEE de la historia reciente fue la Zona Libre de Shannon en Irlanda, ubicada cerca del aeropuerto de la ciudad y establecida en 1959 (Moy, 2016). Ahí se establecieron empresas como GE Capital, Intel, Lufthansa y Schwarz Pharma. En 2005 los beneficios fiscales terminaron y hoy Shannon tiene la misma tasa impositiva que el resto de Irlanda. Hoy ya no es una ZEE, en el contexto de libre comercio de la Unión Europea, fue perdiendo su razón de ser, pero, según Matt Kennard y Claire Provost, siguen ahí establecidas más de cien empresas trasnacionales que emplean a 6500 personas (Moy, 2016).Las zonas económicas pueden tomar muchas formas distintas en dependencia de su propósito. En la figura 2, se nos resume las formas más elementales de estos regímenes. Los parques industriales se incluyen de manera modélica, estos normalmente no son considerados como una zona económica especial, ya que generalmente operan sin ningún régimen «especial» de aduana, régimen regulatorio o régimen fiscal (Banco Mundial, 2012).Figura 2: Cantidad de economías con ZEE y el número de ZEE totales en el orbe. Fuente:(Banco Mundial, 2012)Las ZEE en Venezuela…El 27 de abril de 2021 fue aprobada en la Asamblea Nacional (AN), en primera discusión, el Proyecto de Ley Orgánica de Zonas Económicas Especiales (LOZEE), elaborado por la Comisión Permanente de Economía, Finanzas y Desarrollo. La iniciativa fue presentada por el diputado Nicolás Maduro Guerra, quien indicó que la propuesta recoge el espíritu y propósito del artículo 300 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Según el diputado:“Esta propuesta viene a romper el bloqueo, además de innovar porque contempla mecanismos para el desarrollo (…) que permita acabar con las asechanzas de las potencias extranjeras desde lo legislativo, que garantice el desarrollo industrial y mejoras socioeconómicas y geoestratégicas para el país” (Prensa de la Asamblea Nacional, 2021)El 30 de junio de 2022 fue sancionada, en segunda discusión, la LOZEE con importantes aditamentos referidos a la explotación de hidrocarburos y demás energías (Venezolana de Televisión (VTV), 2022). El 20 de julio de 2022, en una reunión efectuada en Miraflores con ministros del Gabinete Ejecutivo, gobernadores de estado y algunos

embajadores de países aliados, Nicolás Maduro firmó el ejecútese a la Ley Orgánica de Zonas Económicas Especiales (Carrillo, 2022). Las cinco Zonas Económicas Especiales (ZEE) decretadas fueron: 1) ZEE Paraguaná, estado Falcón, 2) ZEE Puerto Cabello y Morón, estado Carabobo, 3) ZEE La Guaira, 4) ZEE, Margarita, estado Nueva Esparta y 5) ZEE Territorio Insular Isla La Tortuga.

Las ZEE: sus limitaciones generales y sus cuestionados beneficios

Las ZEE han fracasado en muchos países, quizás en la mitad de ellos (Moy, 2016), por lo general se enfrentan a graves problemas de escasez de recursos, infraestructura y fuerza de trabajo capacitada. La gravísima crisis eléctrica venezolana, la escasez de agua potable, la caída en la distribución de gas y en la producción de combustibles se erige como un serio obstáculo para la instalación de las ZEE. Debido al bajo nivel de los salarios, ha habido un fuerte éxodo de fuerza de trabajo cualificada, por ende, los procesos industriales o incluso de manufactura simple, pueden enfrentarse con una severa escasez en este sentido. Crear ZEE en diversos sitios del país puede empeorar gravemente los servicios de electricidad que son constantemente interrumpidos, y que hace un par de años colapsaron por completo (Sutherland, Venezuela y el colapso eléctrico, ¿Corrupción, impericia o sabotaje imperial?, 2019). Familias que sufren de severos racionamientos eléctricos pueden ver acrecentadas las horas en las cuales no reciben el servicio. Lo mismo podría decirse del agua, el gas y la gasolina.

Los beneficios de las ZEE parecen ser más que dudosos. Dada la amplia competencia mundial de ZEE en actual creación y la profunda inseguridad política y jurídica general en Venezuela para la inversión (además de las oprobiosas sanciones), las ZEE obligarían a ofrecer condiciones exageradamente ventajosas a la inversión tanto nacional como internacional. Entre las prerrogativas ofrecidas por la ley figuran amplias exenciones en los tributos a cancelar por concepto de aranceles a la importación (ventaja que gozan en la actualidad los bodegones, micro-formas de ZEE urbanas), impuestos bajos en la exportación e importantes descuentos en los impuestos sobre la renta. Por ende, los milagrosos beneficios fiscales no parecen estar ni cerca de las perentorias necesidades de un erario público arruinado.

Otro asunto menospreciado, por los fans de las ZEE, es el impacto que las

zonas intensivas en manufacturas generan sobre el medio ambiente y la escasez de recursos naturales (que serían privatizados en la ZEE). Frecuentes conflictos en la adaptación de marcos legales, e incumplimiento de condiciones establecidas han sido habituales en las ZEE, desgraciadamente hay fuertes incentivos para la evasión y elusión fiscal, alicientes al lavado de activos y a la corrupción con grupos “privilegiados” con acceso a zonas con grandes posibilidades de extracción de recursos naturales. En las ZEE las normas ambientales suelen ser muy laxas, y la destrucción del medio ambiente suele ser severa e irreversible. El Arco Minero del Orinoco, una ZEE informal, ha demostrado fehacientemente que en sus enormes áreas campea: el ecocidio, el contrabando, la inseguridad y la inanición. Con semejante antecedente, es improbable que de las ZEE surjan beneficios para la nación.

Las ZEE parecen ser la continuidad del modelo de acumulación de capital “bodegonero”, es decir, concentrado en elites muy alejadas de las necesidades básicas de desarrollo más importantes para la nación (Bull, Rosales, & Sutherland, 2021). Con esto nos referimos a la predilección por la importación de bienes terminados, atentando contra la recuperación de la industria local, y al enfocarse en los sectores más pudientes como cliente objetivo a satisfacer, dejando de lado a la gran mayoría de la población que devenga ingresos bajos.

Redacción Web.

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