El papa Francisco comparó el sufrimiento de los ucranianos hoy con el “genocidio provocado artificialmente por Stalin” en los años de 1930, cuando se acusó al líder soviético de generar una hambruna artificial en el país que se cree mató a más de 3 millones de personas.

Vincular las penurias de los civiles ucranianos hoy con los que murieron de hambre hace 90 años, calificar el hecho de “genocidio” y echarle la culpa directamente a Stalin, marca una fuerte escalada de la retórica papal contra Rusia. Hasta este año, solo 17 países han reconocido oficialmente la hambruna, llamada el Holodomor, según el Museo del Holodomor en Kiev.

En declaraciones al finalizar su audiencia general semanal el miércoles, Francisco renovó su pedido de orar por el “sufrimiento terrible del querido y martirizado pueblo ucraniano”. Recordó que el sábado se cumple el 90 aniversario de la hambruna, que Ucrania conmemora el cuarto sábado de noviembre como Día de la Memoria.

“El sábado comienza el aniversario del genocidio terrible del Holodomor, el exterminio mediante la hambruna provocado artificialmente por Stalin entre 1932 y 1933”, dijo Francisco. “Oremos por las víctimas del genocidio y oremos por tantos ucranianos —niños, mujeres, ancianos, bebés— que padecen hoy el martirio de la agresión”.

La opinión académica sigue dividida en cuanto si la hambruna constituye un “genocidio”, siendo el interrogante principal si Stalin quiso matar intencionalmente a tantos ucranianos para tratar de aplastar un movimiento independentista contra la Unión Soviética o si la causa principal de la hambruna fue una combinación de la incompetencia oficial con factores naturales.

Sea como fuere, la “gran hambruna” generó el rencor persistente de los ucranianos contra el régimen ruso soviético.

En su Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia de 2004, el Vaticano incluye a los ucranianos, armenios y judíos como víctimas de genocidios en el siglo XX y dice que “los conatos de eliminar enteros grupos nacionales, étnicos, religiosos o lingüísticos son delitos contra Dios y contra la misma humanidad, y los autores de estos crímenes deben responder ante la justicia”.

Francisco ha llamado reiteradamente a la paz y el fin de la guerra, ha enviado ayuda humanitaria a Ucrania y ha pedido oraciones por el pueblo ucraniano “martirizado”. Pero generalmente se ha negado achacar culpas o siquiera nombrar a Rusia o el presidente Vladimir Putin y ha repetido las quejas del Kremlin de que la OTAN está “ladrando a sus puertas” en su expansión hacia el este.

AP