Estados Unidos saludó un acuerdo de “protección social” alcanzado el sábado en México entre el gobierno y la oposición venezolanos, que permitió un alivio inmediato de sanciones por parte de Washington a Venezuela.

“Nos unimos a la comunidad internacional en saludar el reinicio de negociaciones” entre las dos partes, luego de casi un año y medio de parálisis, expresó una alta fuente del gobierno estadounidense sobre las tratativas relanzadas en México.

El informante señaló que el acuerdo da cuenta de “importantes pasos en la dirección correcta” en Venezuela, que recibió minutos después un alivio de sanciones con la autorización de Washington a Chevron para retomar parcialmente sus actividades de extracción petrolera en el país caribeño.

Según el Departamento del Tesoro, Chevron puede retomar en parte las actividades de la empresa de la que es copropietaria en Venezuela con la estatal Petróleos de Venezuela (PdVSA), si se asegura que “PdVSA no reciba ningún ingreso de las ventas de petróleo realizadas por Chevron”.

Este levantamiento parcial de disposiciones punitivas “refleja la política de largo plazo estadounidense que apunta a un levantamiento de sanciones sujeto a avances concretos” que aminoren el sufrimiento del pueblo venezolano y permitan “respaldar el regreso de la democracia” a Venezuela, señaló el Tesoro.

El Departamento de Estado por su parte precisa que las demás sanciones siguen vigentes y que Estados Unidos seguirá aplicándolas “vigorosamente”.

El pacto gobierno-oposición liberaría recursos venezolanos bloqueados en el extranjero, según había adelantado el gobierno, sin precisar dónde se encuentran esos fondos ni su monto.

Feroz opositor a una flexibilización de la presión contra Caracas, el influyente senador demócrata Bob Menéndez, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, estimó que el acuerdo de este sábado es “un paso urgente y necesario para enfrentar la miseria y el sufrimiento del pueblo venezolano”.

Menéndez señaló no obstante que no se hace “ninguna ilusión” sobre la “súbita voluntad” de Nicolás Maduro de actuar en “el mejor interés de su pueblo”.

Venezuela está bajo sanciones estadounidenses y europeas, que buscan promover la salida de Maduro del poder, pero agravan al mismo tiempo la crisis económica que golpea al país sin lograr los resultados buscados.

Las conversaciones retomaron en mayo con una flexibilización de algunas sanciones estadounidenses luego de la invasión rusa de Ucrania y su impacto en los precios del crudo.

El gobierno estadounidense admitió públicamente que el petróleo venezolano podría ser útil en un mercado internacional de precios altos y un contexto de fuerte inflación en Estados Unidos debida, en buena medida, al incremento de precios de la gasolina.

AFP

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